29/01/2026
Los ramos vinculados a gastos médicos y salud presentan para 2025 un panorama relevante: crecimiento, control técnico y, sobre todo, una oportunidad significativa para ampliar la cobertura en el país. En accidentes y enfermedades, el mercado cerró con Q 3,594 millones, equivalentes al 28% del total, y un ratio combinado de 93, con utilidades por Q 167 millones. Por su parte, salud y hospitalización reportó Q 3,300 millones, cerca del 26% del mercado, con un crecimiento de 7.4% y un ratio combinado de 97. En términos prácticos, estos indicadores sugieren que el ramo opera con mayor equilibrio: no solo crece, sino que mantiene una relación razonable entre lo que cobra y lo que paga, lo cual es esencial para garantizar continuidad y capacidad de respuesta.
Este desempeño es particularmente relevante porque los seguros de salud enfrentan presiones constantes, como el aumento de costos médicos, un mayor uso de servicios y cambios en los hábitos de atención. Por ello, cuando los indicadores reflejan control técnico y retorno a utilidades, el mensaje de fondo es que el mercado está encontrando mecanismos para sostener el producto, evitando que se vuelva inaccesible o financieramente inviable. En el seguro de salud, la sostenibilidad no es un concepto abstracto: es lo que permite que la cobertura exista hoy y pueda mantenerse en el tiempo.
En términos de cobertura, se registran aproximadamente 538,000 personas aseguradas en gastos médicos, lo que equivale a cerca del 2.9% de la población. Este dato evidencia la magnitud del desafío: la gran mayoría de los guatemaltecos aún enfrenta el riesgo de salud “de bolsillo”, es decir, cubriendo directamente los gastos cuando ocurre una emergencia médica. Esta realidad impacta las finanzas familiares, incrementa el endeudamiento y pone en riesgo la continuidad económica de los hogares. Por ello, aunque el ramo ya tiene un peso relevante en primas, su potencial de expansión sigue siendo amplio.
La estructura de aseguramiento también aporta señales claras sobre cómo se accede a estas coberturas. Las primas se distribuyen en 52% colectivas y 48% individuales; sin embargo, en número de asegurados, 78% corresponde a esquemas colectivos y 22% a individuales. En términos sencillos, los esquemas colectivos —principalmente a través de empresas u organizaciones— tienen mayor alcance en cantidad de personas. Esto responde a que las pólizas colectivas suelen reducir fricciones, ordenar el pago y ofrecer condiciones más estables para el usuario.
Los resultados observados se asocian a medidas de contención y ajustes que el mercado ha implementado para mantener el equilibrio, como el uso de deducibles, copagos y telemedicina, además de cambios en la frecuencia de uso y en el costo promedio por evento médico. Estas herramientas no deben interpretarse como restricciones, sino como mecanismos para sostener el producto y evitar que los costos se disparen al punto de excluir a más personas del sistema. Cuando se diseñan adecuadamente, contribuyen a que el seguro siga siendo una alternativa viable para más segmentos de la población.
La conclusión es clara: existe un potencial elevado para ampliar la cobertura, especialmente si se desarrollan productos modulares y accesibles que mantengan sostenibilidad técnica. Esto puede incluir planes escalonados, coberturas por niveles, soluciones complementarias para eventos específicos y esquemas colectivos más amplios. Asimismo, resulta indispensable mejorar la comunicación: explicar en lenguaje simple qué cubre el seguro, cómo funciona el deducible, cuándo aplica un copago y cómo utilizar canales como la telemedicina. Cuanto más entendible sea el producto, mayor será la probabilidad de adopción y permanencia.
En síntesis, los seguros de salud y gastos médicos ya son motores relevantes del mercado, pero el país aún está lejos de una cobertura amplia. Si 2026 avanza en productos más simples, canales más accesibles y educación clara, el seguro de salud puede convertirse en una de las principales herramientas para reducir la vulnerabilidad financiera y fortalecer la resiliencia de las familias guatemaltecas.