Personalmente no soy fanático de etiquetas como “transformación digital”, “insuretech”, o “open insurance”.  Especialmente porque después de un rato empezamos a sobre-usarlo y pierde su significado.  Hay múltiples casos de uso que enredan el tema.

Open Insurance es un término bastante amplio que se refiere a compartir data y funcionalidades relacionadas a seguros entre aseguradoras y terceros por medio de API’s con el propósito de permitir la oferta de productos, servicios y colaboraciones con distintos jugadores del mercado.  Existen múltiples casos de uso que no se limitan únicamente a vender seguros.

Algunos casos de uso son:

  • “Embedded Insurance”.  Como, por ejemplo, aerolíneas que venden seguros de viaje en su proceso de venta digital.
  • Suscripción Inmediata.  Hay Insuretechs que sacan información de múltiples fuentes para poder suscribir pólizas de manera inmediata sin la participación humana.
  • Servicios de agregación.  Hay plataformas que le permiten al cliente a ver detalles de todas sus pólizas, aunque estas sean de distintas aseguradoras en un solo lugar.

Algunos piensan que la actividad aseguradora se ha quedado atrás en un ambiente que exige cada vez más cercanía, y respuestas inmediatas.  Por eso las aseguradoras han dejado de centrarse únicamente en procesos internos para proyectarse hacia un ecosistema de colaboración más amplio y conectado. El Open Insurance no es solo una tendencia tecnológica, sino una infraestructura estratégica que permite a las aseguradoras integrarse con corredores, plataformas digitales y otros actores del mercado de forma más ágil y eficiente.

La adopción de APIs estandarizadas facilita una gestión de datos más ordenada y segura, transformando la información de ser un simple insumo administrativo a un activo estratégico.  Las aseguradoras que han tenido más éxito en estos temas son las que se enfocan en las necesidades de sus clientes y canales de distribución, y se ciñen a un plan estructurado que les permita trabajar estas iniciativas de manera ordenada. 

Nunca es recomendable entrar en estas iniciativas por temor a quedarse atrás o porque “mis competidores lo están haciendo”.  Uno se embarca en estas aventuras sólo después de haber visto cual es el fin en mente, y consciente en que a veces las mejores soluciones no son digitales.  La idea no debe ser acumular “juguetes” tecnológicos, pero si saber qué hacer con ellos.  Se han visto casos donde se han hecho inversiones antes de ver el potencial de mercado objetivo, solo para encontrar que los beneficios que dio la iniciativa no cubrieron la programación del API.

No se pueden olvidar temas de ciber seguridad tomando en cuenta que esta apertura también nos deja abiertos a malos actores que pueden aprovechar estas oportunidades.  La confianza es el pilar fundamental y se garantiza mediante una gobernanza de datos robusta, el consentimiento del cliente y la resiliencia operativa.

Para el contexto guatemalteco, el desafío es significativo pero lleno de oportunidades para todos.  Mientras que la penetración promedio del seguro en los países analizados por la OCDE se sitúa en el 6.2% del PIB, en Guatemala alcanza apenas el 1.4%. Si bien el Open Insurance no es una solución única para todos los desafíos del sector, constituye una herramienta interesante para modernizar el mercado, mejorar el acceso y potenciar la propuesta de valor del seguro.

La conclusión es clara: la innovación basada en datos no sustituye el negocio asegurador tradicional; lo fortalece.  Pero tampoco es la panacea para curar todos los problemas.  Estas herramientas nos pueden ayudar a brindar servicios más rápido y de manera más eficiente; pero siempre teniendo en cuenta que el camino se inicia viendo los puntos de dolor de la persona para la que estamos diseñando estas soluciones.  Solo así las aseguradoras guatemaltecas vamos a poder estar mejor posicionadas para liderar en la economía digital y contribuir al desarrollo económico del país.

Pablo de la Hoya

Junta Directiva AGIS

Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros