La movilidad eléctrica ya forma parte del mercado automotor y seguirá ocupando un espacio mayor en la evaluación de riesgos. La Agencia Internacional de Energía informó que las ventas mundiales de automóviles eléctricos superaron los 20 millones en 2025 y representaron una cuarta parte de las ventas de vehículos nuevos. En América Latina, las ventas aumentaron un 75 % ese año, aunque el desarrollo difiere entre países. Guatemala cuenta desde 2022 con la Ley de Incentivos para la Movilidad Eléctrica, que promueve la importación, compraventa y uso de vehículos eléctricos, híbridos y otras modalidades de transporte eléctrico.

Para el seguro, el cambio de tecnología no elimina las coberturas tradicionales de automóviles. Daños propios, responsabilidad civil, lesiones de ocupantes, robo y asistencia continúan siendo relevantes. Lo que cambia es el conjunto de variables que deben examinarse alrededor del vehículo: la batería de alto voltaje, el punto de carga, el procedimiento de remolque, la capacidad del taller y la disponibilidad de diagnóstico especializado.

La carga residencial merece atención particular. El Centro de Datos de Combustibles Alternativos del Departamento de Energía de Estados Unidos recomienda equipos certificados y la participación de un electricista calificado. También señala que el profesional debe comprobar si la instalación eléctrica de la vivienda tiene capacidad suficiente y si se necesita un circuito dedicado o una ampliación para un cargador de mayor potencia. Para una aseguradora, documentar quién instaló el cargador y bajo qué especificaciones puede ser tan importante como inspeccionar el propio automóvil.

La asistencia vial también requiere ajustes. La batería auxiliar de 12 voltios y la batería de tracción cumplen funciones diferentes; un paso de corriente convencional no repone la energía necesaria para impulsar el vehículo. Si el automóvil no puede moverse, el proveedor debe consultar la guía del fabricante y utilizar el método de transporte indicado para ese modelo. Una referencia rápida de la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA, por sus siglas en inglés) recomienda la grúa de plataforma y advierte que remolcar con las ruedas motrices sobre el suelo puede generar un riesgo eléctrico.

Después de una colisión, la batería no debería declararse dañada ni sustituirse únicamente por la ubicación del impacto. Se necesita un diagnóstico que evalúe la carcasa, los módulos, el aislamiento y los registros del sistema de gestión de la batería. Esta capacidad es determinante para evitar tanto una reparación insegura como una pérdida total innecesaria. En 2026, Thatcham Research propuso mejorar el acceso al estado de la batería, las instrucciones de reparación y la sustitución modular para reducir descartes evitables de vehículos eléctricos.

Los incendios de baterías de iones de litio exigen protocolos propios. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos ha documentado riesgos de descarga eléctrica, fuga térmica, energía residual y reignición en baterías dañadas. Por ello recomienda información específica del fabricante para extinción, transporte y almacenamiento posterior al incidente. Reconocer esta complejidad no significa afirmar que los eléctricos se incendian con mayor frecuencia. Para comparar riesgos se necesitan denominadores equivalentes y datos locales por tipo de propulsión.

La suscripción puede empezar con información verificable: marca y modelo, origen de importación, respaldo técnico, garantía de la batería, uso particular o comercial, lugar habitual de carga y existencia de un taller capacitado. La red de proveedores necesita incluir grúas que conozcan los modos de transporte, talleres con formación en alto voltaje y espacios seguros para almacenar unidades dañadas. Estas capacidades influyen en el costo y el tiempo de atención.

Tampoco conviene aplicar un recargo general basándose solamente en el peso, el torque o el precio de la batería. La tarifa requiere experiencia de siniestros, exposición y costos comparables. Mientras se genera esa evidencia, una respuesta prudente consiste en combinar inspección, asistencia especializada, diagnóstico y seguimiento de resultados. La movilidad eléctrica amplía el mercado, pero también exige que el seguro entienda el vehículo, la infraestructura que lo alimenta y la cadena técnica que lo devuelve a circulación.

Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros