26/02/2026
En un país como Guatemala, las catástrofes naturales no son una posibilidad remota, sino una certeza estadística debido a su ubicación sobre tres placas tectónicas. Eventos como terremotos, inundaciones y huracanes pueden transformar la realidad nacional en cuestión de minutos, afectando la economía y el patrimonio de miles de familias. Ante este panorama, la pregunta no es si ocurrirá un desastre, sino qué tan preparados estaremos para responder.
Ante catástrofes que concentran pérdidas masivas en poco tiempo, ninguna economía mediana puede absorber el impacto por sí sola. El sistema asegurador conecta la gestión local con capitales globales, garantizando la liquidez necesaria para cumplir con las indemnizaciones incluso en los escenarios más severos.
La ciencia de datos y los modelos catastróficos permiten hoy predecir el riesgo antes de que se materialice. Por ejemplo, se estima que un sismo fuerte en la Ciudad de Guatemala podría generar un retroceso de 10 o hasta 15 años en el índice de desarrollo humano.
La resiliencia se construye antes del evento. Invertir en una cultura de protección y aseguramiento no es un gasto; es la decisión más responsable para proteger lo que ha tomado años construir y asegurar un regreso rápido a la normalidad.
Nolasco Sicilia
Junta Directiva AGIS