29/01/2026
El desempeño agregado de 2025 muestra un mercado con un crecimiento anual de 9.2% y primas totales por Q 12,838 millones. En resultados, se reportan Q 871 millones, acompañados de un ratio combinado de 89%, indicador que normalmente se asocia con disciplina técnica. En términos prácticos, esto significa que el sector está cobrando adecuadamente, controlando costos y gestionando siniestros de forma razonable. Dicho de manera sencilla, el mercado no solo creció, sino que lo hizo con un nivel de orden que contribuye a sostener su capacidad de pago y su estabilidad.
Este punto es relevante porque, en el sector asegurador, el crecimiento por sí solo no es suficiente. Un mercado puede expandirse rápidamente y, aun así, debilitarse si no mantiene control técnico. Por ello, el ratio combinado es una señal clave: refleja que el negocio asegurador opera con criterio, cuida la rentabilidad del portafolio y evita que el crecimiento se convierta en un riesgo. Además, los resultados positivos fortalecen la solvencia, permiten invertir en mejores procesos, tecnología y servicio, y mejoran la capacidad de respuesta en momentos críticos para el asegurado.
No obstante, esta combinación de crecimiento y control también evidencia un desafío. El indicador país de penetración, ubicado en 1.4% del PIB, revela que la expansión debe orientarse a nuevos segmentos y geografías, y no únicamente a profundizar nichos tradicionales. En la práctica, una parte significativa de la población y de las micro, pequeñas y medianas empresas aún carece de protección suficiente. Esto confirma que el mercado tiene espacio para crecer, pero que el crecimiento más valioso no será simplemente replicar lo existente, sino lograr que el seguro llegue a quienes hoy están fuera.
La lectura estratégica es doble. Primero, sostener la solvencia y la rentabilidad técnica mediante disciplina en la suscripción, control de costos y gestión eficiente de siniestros. Esto es esencial para mantener la confianza: cuando el asegurado percibe que el sector paga y atiende bien, la demanda se fortalece. Segundo, invertir con inteligencia para cerrar la brecha de protección, a través de mejor distribución, tecnología adecuada y educación clara.
En distribución, el reto es reducir fricciones: facilitar la cotización, contratación y pago, con productos entendibles y adecuados para cada segmento. En tecnología, el desafío es modernizar procesos para responder con mayor rapidez y trazabilidad, especialmente en siniestros. En educación, el objetivo es explicar el seguro de forma clara y conectarlo con la vida real: salud, estabilidad del hogar, continuidad del negocio y protección ante responsabilidades con terceros.
El año 2025 deja un mensaje positivo: el mercado muestra crecimiento con disciplina técnica. Pero también plantea una tarea clara para 2026: transformar esa fortaleza en un crecimiento más diverso, que amplíe la protección de manera ordenada, con confianza, transparencia y buen servicio.